
No hay imposibles para quien tiene fé

Tenia cinco años cuando coloque mi mirada sobre esa pared verde donde la señorita continuamente hacia dibujos , mi mirada se deslizo suavemente sobre la palabra Maracay , empecé a amar el mágico encanto que aquella hada había hecho en mi, fue en ese justo momento que supe que lo que mas quería en la vida era convertirme en esa hada que con sus poderes mágicos creara extraordinarios acontecimientos en un aula de clases.
Y así fue, primero como un juego de niños y luego con licencia para educar, hecho que obtuve justo dos meses antes que empezara el sistema de gobierno actual octubre 1998.
Alguien por alguna causa proselitista me mostró el programa de Gobierno de hoy fallecido Presidente Hugo R. Chavez F. , mi corazón se llenaba de alegría leía “meritocrácia” leía “mentes libres” leía “maestros Creativos” y otras serie de frases hermosamente trajeadas , intento en esta hora traer a mi memoria alguna línea que me dijera que seriamos parte de un proyecto socialista, no la hubo, así como no existe en nuestra carta magna una sola línea que hable del socialismo como sistema político nacional, aunque como a la Biblia y muchos otros importantes escritos a los seres humanos nos gusta “entender” y “acomodar” las palabras y los hechos a nuestra conveniencia.
Antes la escuela invitaban al vecino que era bombero a enseñar su oficio a los niños, recuerdo a una vecina de la escuela que tocaba piano y nos alegraba una vez al mes con dulce melodías, hoy hay a personas en los espacios escolares pretendiendo ejercer el famoso “control social”,acaso necesitamos que nos controlen?.
Dicen que cuando los niños dejan de creer en las hadas ellas mueren, me pregunto que pasara cuando los maestros dejen de creer en el hecho educativo, mas allá de las contrataciones colectivas, mas allá de la seguridad personal, incluso mas allá de la dotación de algo tan básico y simple como una mesa y una silla en donde sentar a tu alumno, mas allá de todo esto. Qué pasará con ese docente que ama apasionadamente su trabajo que se formó para ser ecléctico en su aula para mostrar el mundo y sus culturas, que creaba los colores secundarios entre las laminas de dos hojas de celofán, que palpitaban de emoción cuando un niño escribía por primera vez su nombre, que abrazaba la mano de un pequeño para guiar sus primeros movimientos con el lápiz, maestros mágicos que hoy están dejando de creer en la escuela como un espacio en donde crear y descubrir se convertía en un hecho cotidiano, para verse sumergido en una extraña formula marxista pseudo comunista, a la que nadie le preparó , en donde el miedo es la mayor motivación.
El docente se sumerge entonces en una diatriba diaria, en una lucha interna, en un juicio silencioso que toca sus corazones, que le exige, que le pide devolver al aula esa hada que habita en él, que llora y que exige atrapada entre consignas políticas, que no desoiga los gritos de las generaciones futuras, pensar en el largo plazo es un tópico típico en estos días, piensa maestro libera tus hadas y llena de luz y no de oscuridad las mentes y los corazones de tus educandos. Hoy esa pequeña que delante de una pizarra verde leía, asume el reto sin miedo, por darle oportunidad al futuro a vivir un aula iluminada de conocimientos, en donde los colores sean una coartada para pintar y no un tema de división entre hermanos, donde los seres humanos seamos catalogados por lo que estamos dispuestos a dar por y para el mundo futuro el progreso de la raza humana como una sola ,creación del maestro mayor quien nos enseño que el valor del amor es superior a todas las diferencias posibles entre humanos, un lugar donde procurar el bien común, alejando la tiránica idea del pensamiento único, para encaminar el desarrollo del país desde éstas aulas con maestros mágicos cuyas alas sean la verdad, la justicia, la hermandad y el compromiso con el futuro.


